Las vacaciones de verano se venden como el momento ideal para desconectar y disfrutar en familia. Pero la realidad es que, para muchas parejas, convivir las 24 horas durante semanas seguidas actúa como una lupa: agranda las tensiones, saca a la luz problemas que el ritmo del día a día permite ignorar y, en muchos casos, termina de confirmar lo que uno o los dos ya intuían.
No es casualidad que septiembre sea, junto a enero, uno de los meses en los que más personas se acercan a un despacho de abogados para preguntar por el divorcio. Si tú también estás en ese punto, lo primero que debes saber es que no estás solo o sola, y que hoy en día el proceso es mucho más sencillo de lo que muchos imaginan.
¿Divorcio de mutuo acuerdo o contencioso?
La primera gran distinción que debes conocer es la que existe entre las dos vías principales:
- Divorcio de mutuo acuerdo: ambas partes están de acuerdo en separarse y, en lo esencial, también en las condiciones (hijos, vivienda, pensiones). Es el proceso más rápido, menos costoso y menos desgastante emocionalmente.
- Divorcio contencioso: no hay acuerdo en alguno o varios de los puntos clave. En este caso, es un juez quien decide. Suele ser más largo y más caro, pero a veces es la única vía posible.
La buena noticia es que, aunque la relación esté deteriorada, muchas parejas consiguen llegar a un acuerdo con la ayuda de sus abogados, evitando así un proceso judicial largo y doloroso.
¿Qué hay que decidir en un divorcio?
Más allá de la propia ruptura, el divorcio implica regular una serie de cuestiones que afectan directamente a la vida cotidiana. Las principales son:
- La guardia y custodia de los hijos menores, si los hay, y el régimen de visitas del progenitor que no tenga la custodia.
- La pensión de alimentos para los hijos.
- El uso de la vivienda familiar.
- La pensión compensatoria, si uno de los cónyuges queda en una situación económica claramente peor que el otro.
- La liquidación de los bienes comunes, si los hay.
¿Cuánto tiempo lleva divorciarse?
Depende fundamentalmente de si hay acuerdo o no, y de la carga de trabajo de los Tribunales de Instancia en cada provincia. Con carácter general, un divorcio de mutuo acuerdo puede resolverse en bastante menos tiempo que uno contencioso, que puede alargarse durante meses o incluso años si hay muchos puntos en disputa.
Por eso, incluso cuando la situación es tensa, siempre merece la pena explorar si es posible llegar a un acuerdo antes de iniciar una batalla judicial.
¿Y si hay hijos de por medio?
Cuando hay menores, la prioridad de cualquier proceso de divorcio es proteger su bienestar emocional. El Código Civil nos recuerda que cualquier acuerdo o resolución judicial debe tener como preferencia el interés superior del menor por encima de cualquier otra consideración.
En la práctica, esto significa que los padres, aunque estén en conflicto entre ellos, deben mantener una mínima comunicación en lo que respecta a sus hijos. Un buen letrado, desde la honestidad, te ayudará a proteger tu relación con tus hijos durante y después del proceso, procurando siempre el bienestar de estos.
El primer paso: informarte sin compromiso
Si estás valorando dar este paso, lo más importante es que te informes bien antes de tomar ninguna decisión. Conocer tus derechos y obligaciones, así como las diversas opciones que tienes sobre la mesa, esto te permitirá actuar con cabeza, no solo con el corazón.
Hablar con un abogado especializado en Derecho de Familia no te compromete a nada. Al contrario: te da claridad en un momento en el que todo parece confuso.