Cada septiembre se repite la misma historia: miles de estudiantes llegan a las ciudades universitarias y se encuentran con una oferta de pisos escasa, precios disparados y contratos que no siempre son lo que parecen. El problema de la vivienda para los universitarios no es nuevo, pero en los últimos años se ha agravado notablemente en muchas ciudades españolas.
Si eres estudiante, o si tienes un hijo o hija que va a empezar la universidad, conviene conocer los derechos básicos que protegen a quien alquila una vivienda. Y si eres propietario que alquila a estudiantes, también te interesa saber en qué terreno te mueves.
El contrato de alquiler: la primera línea de defensa
El error más habitual es firmar un contrato sin leerlo con atención. O, peor aún, sin contrato escrito. Nunca alquiles una habitación o un piso sin un contrato firmado. Aunque parezca un trámite engorroso, es la única prueba de lo que se ha pactado.
Algunas cosas que debes comprobar antes de firmar:
- La duración del contrato y las condiciones para prorrogarlo o rescindirlo.
- El importe exacto de la fianza y en qué condiciones te la devuelven al marcharte.
- Qué gastos están incluidos en el precio (suministros, comunidad, basuras…).
- Quién es el propietario real del inmueble: pide que acredite que tiene derecho a alquilarlo.
- El estado del piso al entrar: haz fotos con fecha y, si puedes, inclúyelas en el contrato como anexo.
Alquiler de habitación o de piso completo: ¿es lo mismo?
No exactamente. El alquiler de un piso completo como vivienda habitual está regulado por la Ley de Arrendamientos Urbanos, que ofrece una protección bastante amplia al inquilino. El alquiler de una habitación dentro de un piso donde también vive el propietario tiene un tratamiento diferente y, en general, menor protección legal.
Es importante saber qué tipo de contrato estás firmando para conocer exactamente cuáles son tus derechos y obligaciones.
Los conflictos más frecuentes
En nuestra experiencia, los problemas que más se repiten entre estudiantes y arrendadores son:
- No devolución de la fianza al finalizar el contrato, muchas veces con excusas poco justificadas.
- Subidas de renta unilaterales o no pactadas en el contrato.
- Cláusulas abusivas que prohíben cosas que la ley permite o imponen penalizaciones desproporcionadas.
- Pisos en mal estado: humedades, calefacción que no funciona, instalaciones defectuosas.
- Desahucios exprés sin respetar los plazos legales.
¿Qué puedes hacer si hay un problema?
Antes de que la situación escale, hay algunos pasos que conviene dar:
- Comunica el problema por escrito al arrendador (por mensaje, correo o burofax). Guardar esa comunicación puede ser clave más adelante.
- Revisa tu contrato para ver qué se pactó y si se está incumpliendo algo.
- Consulta con un abogado antes de tomar decisiones que puedan perjudicarte, como dejar de pagar la renta o marcharte antes de tiempo sin avisar.
En muchos casos, un simple requerimiento formal por parte de un abogado resuelve el conflicto sin necesidad de llegar a los tribunales. Y cuando no queda otro remedio, conviene saber que existen vías judiciales ágiles para reclamar, por ejemplo, la devolución de una fianza retenida injustificadamente.
Si eres el propietario
Alquilar a estudiantes puede ser una opción interesante, pero también conviene hacerlo bien. Un contrato mal redactado, una cláusula nula o no depositar la fianza en el organismo correspondiente de tu comunidad autónoma pueden generarte problemas innecesarios. Asesorarte antes de firmar cuesta mucho menos que solucionar un conflicto después.