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El consorcio conyugal aragonés: qué es y cómo se extingue

Si vives en Aragón y te casas, tu régimen económico por defecto es el consorcio conyugal. Te explicamos cómo funciona y qué ocurre cuando se disuelve.

Cuando una pareja se casa en Aragón sin firmar capitulaciones matrimoniales, entra automáticamente en un régimen económico propio y diferente al del resto de España: el consorcio conyugal aragonés. Conocerlo bien puede evitar muchos problemas, especialmente si llega el momento de separarse, divorciarse o simplemente reorganizar el patrimonio familiar.

¿Qué es el consorcio conyugal?

El consorcio conyugal es el régimen económico matrimonial que regula Aragón por defecto. A grandes rasgos, funciona de forma parecida a la sociedad de gananciales que existe en el derecho común español, pero con diferencias importantes que conviene conocer.

La idea central es sencilla: los bienes y ganancias que se obtienen durante el matrimonio pertenecen a los dos cónyuges por igual, con independencia de quién los haya generado o a nombre de quién estén. Esto incluye, con carácter general:

En cambio, hay bienes que siguen siendo privativos, es decir, de cada cónyuge en exclusiva. Por ejemplo, lo que ya tenías antes de casarte, lo que recibes por herencia o donación, o lo que compras con dinero claramente tuyo.

En Aragón, lo que se gana durante el matrimonio es de los dos. Conocer qué es común y qué es privativo puede marcar la diferencia en una separación.

¿Cuándo y cómo se extingue el consorcio?

El consorcio conyugal puede llegar a su fin por varias razones. Las más habituales son:

  1. Separación, divorcio o nulidad matrimonial. Es el caso más frecuente. Cuando la relación termina judicialmente, el consorcio se disuelve y hay que repartir el patrimonio común.
  2. Fallecimiento de uno de los cónyuges. La muerte disuelve el régimen y abre el proceso de herencia.
  3. Acuerdo entre los cónyuges. Mientras están casados, los cónyuges pueden decidir cambiar de régimen económico mediante capitulaciones matrimoniales firmadas ante notario.
  4. Resolución judicial. En algunos casos, uno de los cónyuges puede pedir al juez la disolución del consorcio por causas tasadas en la ley, como la mala gestión del patrimonio común o el abandono familiar.

¿Qué pasa después: la liquidación

Disolver el consorcio no significa que el reparto sea automático. Tras la extinción viene la liquidación, que es el proceso por el que se identifican todos los bienes y deudas comunes, se saldan las deudas y, finalmente, se divide lo que queda a partes iguales entre los dos cónyuges.

Este proceso puede ser más o menos sencillo dependiendo del patrimonio que haya acumulado la pareja. Cuando hay inmuebles, empresas, deudas o bienes de difícil valoración, la liquidación puede complicarse bastante.

¿Y si no nos ponemos de acuerdo?

Si los cónyuges no llegan a un acuerdo sobre cómo repartir los bienes, el asunto acaba en los tribunales. El juez decide cómo se divide el patrimonio común, lo que suele ser más largo, más costoso y más desgastante que una liquidación pactada. Por eso, siempre que sea posible, merece la pena intentar llegar a un acuerdo con el apoyo de abogados que asesoren a cada parte.

Particularidades aragonesas que debes saber

El consorcio aragonés tiene algunas especialidades que lo diferencian del régimen de gananciales del Código Civil:

En Cónsul Jurídico llevamos años asesorando a familias aragonesas en todo lo relacionado con el consorcio conyugal: desde la firma de capitulaciones hasta la liquidación en caso de separación o divorcio. Si tienes dudas sobre tu situación patrimonial o estás pensando en dar algún paso, puedes consultarnos sin compromiso. La primera consulta es gratuita.

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Este artículo tiene carácter divulgativo y no constituye asesoramiento jurídico. La aplicación al caso concreto depende de sus circunstancias. Para valorar tu situación, consulta con un profesional.