Hay situaciones en las que un trabajador empieza a notar que algo ha cambiado en su empresa. De repente le retiran responsabilidades, le ignoran en reuniones, le cambian el horario sin razón aparente o recibe críticas constantes delante de sus compañeros. Y todo eso coincide con una conversación en la que su jefe le ha sugerido que «quizá sería mejor que lo dejara por las buenas».
Lo que acabas de leer no es un caso aislado. Tiene un nombre: acoso laboral orientado a provocar la baja voluntaria. Y, aunque pueda parecer difícil de demostrar, la ley laboral española ofrece herramientas para hacer frente a esta situación.
¿Qué es exactamente el acoso laboral?
El acoso laboral —también llamado mobbing— consiste en una conducta sistemática y repetida de hostigamiento hacia un trabajador, con el objetivo de deteriorar su ambiente de trabajo, su salud o su dignidad. No se trata de un mal día ni de una discusión puntual con el jefe. Hablamos de un patrón continuado de comportamientos que buscan que la persona se sienta tan incómoda que acabe marchándose por su propia voluntad.
Algunas conductas habituales en estos casos:
- Asignar tareas muy por debajo de la categoría profesional del trabajador, o directamente no asignarle nada.
- Excluirle de comunicaciones, reuniones o decisiones del equipo.
- Criticar su trabajo de forma desproporcionada o humillante.
- Cambiarle el puesto, el turno o las condiciones de trabajo sin justificación.
- Hacer correr rumores sobre su desempeño o actitud.
- Ignorarle o hacer el vacío de forma sistemática.
¿Por qué lo hacen las empresas?
La respuesta suele ser económica. Cuando una empresa quiere prescindir de un trabajador pero no quiere pagar una indemnización por despido, a veces intenta conseguir que sea él quien dé el paso de irse. Si el trabajador firma una baja voluntaria, la empresa no tiene que indemnizarle y, en principio, tampoco puede cobrar el paro.
De ahí el interés en crear un ambiente tan insoportable que el trabajador ceda. Pero la ley contempla esta situación.
¿Qué opciones tienes si estás en esta situación?
No firmes nada bajo presión
Si te presentan un documento de baja voluntaria o cualquier otro papel, no lo firmes sin consultarlo antes con un abogado. Una vez firmada la renuncia voluntaria, es muy difícil dar marcha atrás.
Documenta todo lo que puedas
Guarda correos electrónicos, mensajes, anotaciones con fechas y testigos. Cuanta más documentación tengas, más sólida será tu posición si decides actuar. El acoso laboral es difícil de probar precisamente porque muchas veces se produce de forma verbal o sutil.
La dimisión provocada puede considerarse despido
En muchos casos, cuando un trabajador se ve obligado a abandonar su puesto a causa de un comportamiento insoportable por parte de la empresa, los juzgados de lo social reconocen lo que se conoce como extinción del contrato por voluntad del trabajador con causa justificada. Esto puede dar derecho a una indemnización similar a la de un despido improcedente, e incluso al acceso a la prestación por desempleo.
Presenta una denuncia ante la Inspección de Trabajo
La Inspección de Trabajo tiene competencias para investigar situaciones de acoso en el ámbito laboral. Una denuncia puede servir tanto para frenar la situación como para dejar constancia oficial de lo que está ocurriendo.
¿Cuándo debes pedir ayuda?
Cuanto antes, mejor. Muchas personas esperan demasiado, agotadas o con miedo a represalias. Pero actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre recuperar tus derechos o perderlos.
Si sientes que te están presionando para que te vayas, que tu situación laboral ha cambiado de forma injustificada o que tu empresa está creando un ambiente hostil a propósito, es el momento de informarte.